¿Es realmente la temporada baja de Heidelberg la época en que menos vale la pena visitar la ciudad? No es tan sencillo responder a eso.
Siento ser yo el que lo diga, pero cuando la primavera ya casi está acabada (finales de mayo) el verano se acerca a ratos a Heidelberg, dicen los alemanes. Lo que no dicen es que a ratos se aleja de nuevo tras muchos meses de invierno...
Mireia tuvo suerte con el clima la última vez que estuvo aquí, la verdad, pues tuvo esos cinco días de sol y buenas temperaturas que cualquiera que haya pasado aquí más de un verano te dice que preceden a unos días de mal tiempo...
Te cuentan los viejos del lugar (los abuelos con los que viví, por ejemplo) que el verano en Heidelberg, y casi que en todo el sur de Alemania consiste básicamente en tres o cuatro días radiantes, un par de días malos, un día radiante, otro par de días de tormenta, dos de deprimente nublado y vuelta a los tres o cuatro días de buen tiempo...
| Castillo de Heidelberg desde su puente viejo |
Quiero pensar que el mes de junio que viví en Bad Säckingen durante el año 2015 no fue una creación de mi imaginación (un mes de altas temperaturas y nada de lluvia, el más caluroso de la historia de Alemania) pero en estos tres meses de de junio que he vivido en Heidelberg, los días se han intercalado desde el sol más radiante y la temperatura rondando los 30 grados hasta un chaparrón tras otro, pasando por un puñado de días de nubes y otra buena dosis de humedad agobiante.
Mucho lío para poder llamar a esto verano si vienes de latitudes más cálidas, claro...
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| Climograma de Heidelberg, con las lluvias más abundantes en verano...¡viva! |
Y así las cosas, ¿cuándo viajar al sur de Alemania en general, y a Heidelberg en particular?
De entre el puñado de ciudades
alemanas que tenemos en nuestro haber (prácticamente todas las conocidas ya sea
por Mireia o por Horacio), Heidelberg tiene un encanto particular (da igual la fecha en que la visites, el encanto es como la miel, no caduca).
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| Calles para perderse |
Heidelberg se libró de los
bombardeos aliados durante la segunda guerra mundial que redujeron a escombros gran parte del patrimonio histórico alemán. Se dice que corrió esta suerte porque los "americanos" decidieron que una vez acabada la guerra, tendrían que establecer su cuartel general en algún lugar alemán y esta ciudad les pareció perfecta.
Esto ya es motivo suficiente para visitarla. Además, conserva el hotel más antiguo de Alemania, un casco antiguo original (y esto es algo que pueden decir contadas ciudades del país teutón) y un par de miradores (el paseo de los filósofos y las vistas desde su castillo) que harán las delicias de cualquier turista.
Esto ya es motivo suficiente para visitarla. Además, conserva el hotel más antiguo de Alemania, un casco antiguo original (y esto es algo que pueden decir contadas ciudades del país teutón) y un par de miradores (el paseo de los filósofos y las vistas desde su castillo) que harán las delicias de cualquier turista.
Echa un día en su larguísima Haupstraße(la calle peatonal comercial más larga del país) de compras y comilonas, visita la biblioteca de la que es la universidad más antigua de Alemania o toma unas cervezas en el cesped a orillas del Neckar (Neckarwiese) para acabar descubriendo por qué a todo el mundo le gusta esta ciudad.
Lo de menos podríamos decir que es el clima, pero es que según el servicio meteorológico alemán, Heidelberg es la ciudad más cálida del país, así que aunque este verano alemán no sea el que imagina cualquiera que venga del sur, los días que tengas buen tiempo disfrutarás como un enano al ver como los alemanes salen a la calle en manada, a aprovechar unos rayos de Sol que valoran más que nadie... (De ahí su apego por las islas Canarias y Baleares, por ejemplo).
Lo de menos podríamos decir que es el clima, pero es que según el servicio meteorológico alemán, Heidelberg es la ciudad más cálida del país, así que aunque este verano alemán no sea el que imagina cualquiera que venga del sur, los días que tengas buen tiempo disfrutarás como un enano al ver como los alemanes salen a la calle en manada, a aprovechar unos rayos de Sol que valoran más que nadie... (De ahí su apego por las islas Canarias y Baleares, por ejemplo).











