Diario 6: los días que pasamos en Koh Tao


Una isla, alojamientos y varias impresiones


Recuerdo que cuando era adolescente, un viaje de diez horas en bus no me impedía llegar a París, por ejemplo, y tener energía para ir corriendo de la Torre Eiffel a los rascacielos de la Defensé, y digo recuerdo porque ya no estoy para esos trotes, y Mireia tampoco.

Llegando a Koh Tao
LLEGANDO A KOH TAO

Ya estamos en Koh Tao, ¡bien! Recorrer los 500 kilómetros que hay desde Bangkok hasta la isla del buceo nos llevó, entre esperas y cambios de vehículo, quince horas. Fue toda una aventura cambiar tantas veces de vehículo, pero el bus, por ejemplo, fue super cómodo y en el ferry Mireia también llegó a dormirse.

La llegada por la mañana en ferry a Koh Tao ofrece unas vistas alucinantes, porque tras bastante rato viendo sólo agua, das de golpe con un paisaje accidentado y verde, increíblemente verde. Tras venir de Bangkok, uno siente que está en otro mundo.


Dado que llegamos un día antes del previsto a la isla, buscamos un par de días antes un lugar cercano a Mae Haad, el puerto principal, para quedarnos, y encontramos el Oceanview Resort. ¿Qué cómo estaba? Pues la cama era enorme y cómoda y estábamos a veinte metros de la playa, además una familia de gatitos nos hizo compañía así que para lo que costó (500 Baht) muy bien.


Nada más llegar, tras una ducha que necesitábamos demasié, teníamos más hambre que un monaguillo en Rusia y aunque eran sólo las once de la mañana fuimos a un chiringuito cercano, "In Touch". Un acierto de categoría, sin duda, de hecho repetimos al día siguiente, porque era bueno, bonito y barato

Sairee Beach
HORACIO HACIENDO EL TONTO EN SAIREE BEACH

Habíamos pillado en la playa de Sairée sólo para una noche, así que a la mañana de llegar nos tocó volver a cargarnos a la espalda las mochilas y caminar dirección Chalok Baan Bay, en la parte sur de la isla, dónde teníamos nuestro próximo alojamiento.


No era un camino largo y además fue bastante bonito y tuvimos mucha suerte, porque no empezó a llover fuerte hasta que llegamos a nuestro destino. Aunque nos acercamos al Carabao Dive Resort antes de la hora prevista para el check-in, el señor que lo lleva nos dijo que la habitación a estaba lista muy amablemente y nos comentó que podíamos practicar tanto buceo cómo snorkeling con su staff.

CAMINADO DE SAIREE A CHALOK

La habitación de este hostal estaba bastante bien, con agua caliente (el único con agua caliente de los tres que visitamos en la isla). Estaba a un minuto andando de la playa y contaba además con una bonita piscina, aunque nosotros no nos bañamos en ella.

Aun así, genial la zona para desconectar tras los días de Bangkok y además teníamos muy cerca un 7-Eleven y una pequeña cafetería, Capuccino, que se convirtió en nuestro sitio de cabecera durante esos días. El segundo día en Carabao nos decidimos a bordear toda la costa para conocer las playas de Saan Jao, June Juea y Sai Nuan 1 y 2. 
Playas de Saan Jao
PLAYAS DE SAAN JAO

Playas de Sai Nuan
PLAYA DE SAI NUAN 2

En teoría no era más que seguir la línea de costa en dirección noroeste, con alguna subida que otra alejándose del mar, pero tras las dos primeras acabamos subiendo el terraplén más grande que hemos subido nunca hasta dar a una carretera. Fue una paliza física pero la satisfacción al vernos arriba lo compensó y al final, aunque no fuese por ningún camino concreto acabamos llegando a nuestro destino, que era la importante.


Koh Tao al atardecer
SAI NUAN 2 BEACH

La playa es todo lo que uno imagina que es paradisíaco y estaba bastante tranquila, sólo con otro par de familias compartiéndola con nosotros así que aprovechamos para disfrutar un poco del fondo marino y tomar el sol, que falta nos hacía. A la hora de comer habíamos leído que cerca estaba Siam Cookies, un sitio bastante recomendado, y allá que fuimos a tomarnos el mejor batido de nuestra vida y un poco de comida tailandesa super bien de precio. Además estuvimos hablando un rato con una chica española, para hacer más entretenida la sobremesa.

Nos pasamos un rato pensando si volver en taxi (para las distancias de la isla, son muy caros) o andando, pero viendo que habíamos estado bastante relajados y descansados, nos decidimos por volver andando para acabar el paseo que habíamos empezado por la mañana. Justo al salir empezó a diluviar y nos refugiamos en el bar en que habíamos comido, pero la tormenta pasó rápido, así que nos pusimos en marcha. Tras un montón de cuestas, a la altura de la recepción del PoinView resort la pierna derecha de Mireia resbaló y la pobre acabó en el suelo, con el pie izquierdo arañado y lo que era peor, una inflamación que pintaba fatal :-( 

Dentro de lo malo, tuvimos suerte de que nos pasase tan cerca de la “civilización” pues desde el hotel llamaron a un taxi y acabamos montados en uno camino del hospital de Mae Haad. Mireia aguantó el dolor cómo una campeona y al llegar al centro médico la cosa fue bastante rara para nosotros pero finalmente el susto quedó en un esguince.

El día después tocaba empezar la rehabilitación y lo pasamos casi entero dentro de la habitación, aunque yo me acerqué un rato a la playa y estuve rodeado por tres perros que me pusieron perdido de tierra. Al día siguiente, el último completo en Chalok Mireia se atrevió a ir a la playa y tomamos el sol y estuvimos un par de horas super relajados en el mar.

Bahía de Chalok en Koh Tao
BAHÍA DE CHALOK
Esa misma tarde nos acercamos a un pequeño supermercado a comprar algunas provisiones para nuestro próximo destino y Mireia empezó a usar una tobillera compresora que le vino de perlas. Ya estábamos listos para nuestra última parada en Koh Tao.

Nos despertamos temprano y a las nueve estábamos pidiendo un taxi para ir hasta la zona del puerto de Mae Haad, dónde a las once en teoría nos recogería alguien de los apartamentos Hin Wong, pues estos estaban dónde Cristo perdió sus alpargatas.

Mireia tenía un poco de miedo por el tema de las escaleras que era posible que nos encontrásemos y yo por el camino en coche, que en algunas críticas parecía bastante hardcore.

Al final, tras tomar un café y comprar algunas verduras frescas a precio de oro un señor con pintas un poco raras nos recogió en un 4x4 e inició un paseo de sólo 4 kilómetros con más subidas y bajadas que una montaña rusa.

Nuestra impresión fue que hacer ese camino en un coche diferente a un todoterreno es imposible, que hacerlo en moto es un suicidio y que para hacerlo andando hay que tener el aguante de un sherpa. Eso sí, una vez allí, aunque había 60 escalones desde la recepción a nuestro apartamento, las vistas son las más increíbles que hemos disfrutado desde que estamos de viaje y en la sala común comimos genial y hay más WI-FI que en cualquiera de los otros sitos en que nos alojamos en esta isla. Así que ni tan mal en Hin Wang Bay...


Vista de la Bahía de Hin wong
VISTA PANORÁMICA DE LA BAHÍA DE HIN WONG
Vista de la Bahía de Hin Wong
BAHÍA DE HIN WONG, UNA ENTRADA COMPLICADILLA

Dos días de relax y de desconexión, yo además me di un par de chapuzones entre las rocas de la bahía con la pena de que el tobillo de Mireia no estuviese para esos trotes. Así estos últimos días estuvieron genial, nos sentimos un poco cómo alojándonos en una construcción con mucho misterio detrás.


Imagen de los apartamentos Hin Wong
APARTAMENTOS HIN WONG


Relax en Hin Wong bay
RELAX, TAKE IT EASY!

Fue una semana en Koh Tao, y quizá ni aprovechamos la oportunidad de aprender a bucear ni de salir de fiesta pero no es eso a lo que fuimos sino a desconectar y desde luego que lo conseguimos.



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